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El diamante del deseo

(Articulo publicado en catalán por l’ECONÒMIC) 

Muy a menudo ser creativo e innovar está asociado a nuestros deseos y sueños, personales o colectivos. Hay gente, sin embargo, que considera que los deseos utópicos o los sueños son cosas con las que no vale mucho la pena perder el tiempo. Si no dedicamos esfuerzos a desarrollar ideas utópicas o casi imposibles nunca conseguiremos innovar de verdad.

El método del diamante del deseo nos ayuda a acercarnos a nuestros deseos, por inalcanzables que de entrada puedan parecer. ¿Cómo funciona?

Es necesario de entrada definir bien el deseo, a través de una frase de formulación sencilla o, mejor, de una pregunta. Por ejemplo: podría convertirme en el mejor negociador del mundo?

Normalmente, si somos un poco realistas reaccionaremos de forma incrédula ante el deseo formulado. Hay miles y miles de expertos negociadores en el mundo que hace años que se dedican. Como puedo yo tener la pretensión de en un santiamén, superarlos? Muchas personas contemplan en negativo el reto o el deseo, en vez de hacerlo al revés. En esto precisamente consiste esta técnica.

La idea del diamante del deseo es ir dando pequeños pasos pero firmes, que vayan haciendo mermar la distancia enorme que de entrada hay entre el deseo expresado y la realidad. En este sentido, iría muy bien hacerse una lista de objetivos parciales que, una vez realizados e integrados entre sí, nos puedan acercar de forma más contundente al deseo planteado:

– Necesito leer los diez mejores libros de negociación de todos los tiempos.

– Habría que mi empresa me financiara un seminario de negociación en Boston, cuna de los mejores expertos en la materia.

– Necesito hacer una búsqueda en internet de los veinte mejores artículos que sobre negociación hayan escrito nunca, leerlos e integrarlos.

– Me pondré en contacto con diez personas de mi alrededor que sean negociadores expertos y que me quieran explicar los secretos y las claves de su capacidad negociadora.

Imaginemos que, en vez de considerar que el deseo es una simple y pura utopía, nos ponemos en marcha y  día a día, vamos cumpliendo los objetivos secundarios que nos hemos marcado. Seguro que al cabo de unos meses ya no vemos el deseo tan lejano. Sin embargo, seguramente todavía seremos relativamente lejos del objetivo marcado. Podemos entonces plantearnos una serie de retos nuevos:

– Podría escribir mi propio libro de negociación con todo lo que he aprendido tanto de forma teórica como práctica?

– Podría intentar hacer conferencias sobre el tema, a escala internacional, contactando con las mejores agencias de speakers del mundo?

– Podría ofrecerme como conflictólogo y experto en negociación a empresas e instituciones?

Es posible que no consigamos nunca el objetivo al cien por cien. Ser el mejor negociador del mundo no es fácil (tampoco imposible … ) Pero si seguimos la técnica del diamante del deseo con perseverancia e ilusión seguro que ganaremos terreno en vez de pasar el resto de nuestra vida lamentándonos.

La innovación muchas veces funciona así. Planteando utopías, equivocándose a través de la experimentación y, de vez en cuando, consiguiendo acercarnos mucho a lo que perseguimos. Sin este espíritu ausente en la mayoría de empresas, es casi imposible innovar.

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2 Comments on “El diamante del deseo

  • miguel angel piñera salmeron
    09 de noviembre de 2013 at 15:45 hrs.

    Muy intetesante y simple.

    Responder
  • Kontrako ideia zaparrada
    08 de abril de 2016 at 12:53 hrs.

    […] El diamante del deseo […]

    Responder
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