08 de marzo de 2016 | 0 Comentarios

Take a walk on the wild side

Take a walk on the wild side

Hace muchos años que doy clases de creatividad y me llama la atención que, en términos generales, la gente menos creativa es la menos predispuesta a trabajar y desarrollar esta capacidad. Pareciera como si su mente deliberada y racional, provocara un bloqueo de aprendizaje respecto a las habilidades más espontáneas, imaginativas y divergentes (más allá de aprovechar sus puntos fuertes). “Yo soy así -parecen decir- y no voy a cambiar.”

En efecto, hay resistencias enormes a soltar la parte más salvaje de nuestra mente. Puede que haya gente mal informada, que lo asocia a temas parapsicológicos o de dudosa cientificidad. Nada de eso. Las neurociencias nos han confirmado y reconfirmado, por ejemplo, el enorme peso que tiene en cada uno de nosotros la mente inconsciente. Es como una especie de armario enorme donde guardamos, a veces sin saberlo, un montón de cosas: recuerdos, información, vivencias, experiencias … Acceder a este depósito y sacar lo mejor es sin duda una práctica muy recomendable para todo aquel que quiera mejorar su capacidad creativa e intelectual. Pero eso da miedo. ¿Por qué?
En primer lugar, el arrebato asusta. Soltarse, enloquecer (aunque sea un poco), perder el control consciente de la realidad, son cosas que no hacen gracia. Vivimos en el engaño que lo controlamos todo, y esto, científicamente, es una falsedad. Nuestro ego nos juega una mala pasada, como en tantas otras cosas: pensamos que somos el centro del
mundo.
En segundo lugar, el entorno no ayuda. Como he dicho muchas veces, las empresas son demasiado serias y no aceptan juegos imaginativos y disruptivos fácilmente. Parece que, por miedo a hacer el ridículo, nos cuesta mucho ir por el lado salvaje de la vida.
Y en último lugar, la presión por los resultados y la eficacia hace que a menudo, optemos por el camino más fácil y corto sin explorar otras posibilidades. Es la tiranía del día a día, de los beneficios, del ir al grano. La tiranía del autoengaño.

Neurocreativitat.
¿Cómo luchar contra esa inercia? Más allá de escuchar, con el corazón abierto, la canción de Lou Reed que da título a este artículo (y muchos más por el estilo), los expertos en neurocreativitat nos hacen las siguientes propuestas:
-Practicar a menudo la meditación: abre la mente, desarrolla áreas cerebrales relacionadas con la imaginación y la compasión y calma nuestras reacciones emocionales agresivas.
-Jugar más con la fantasía radical: visualizar ideas imposibles o difíciles y tratar de hacerlas realidad. ¿Un vino transparente?
-Huir de las soluciones express: aprender a pensar de forma divergente, generando decenas de ideas antes de escoger la mejor y analizarla.
-Silenciar la corteza prefrontal: procurar ir más allá de la lógica, jugando on los conceptos de forma imaginativa y provocativa. ¿Un cuadro que se cuelga solo?

No es fácil salir de la zona de confort. Allí todos nos sentimos calentitos y protegidos. Pero me temo que, si queremos avanzar, hay que aventurarse un poco más allá de nuestras fronteras personales.
Todo viaje implica descubrimiento y riesgo.

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