03 de junio de 2016 | 0 Comentarios

PROVOCACIONES PARA UNA SOCIEDAD (CASI) PERFECTA I

PROVOCACIONES PARA UNA SOCIEDAD (CASI) PERFECTA I

Habitualmente encontráis en este blog reflexiones sobre personas o empresas creativas. Pero me apetecía hablaros también del reto más importante de todos: construir sociedades realmente innovadoras. No parece, ni mucho menos, una tarea fácil.
Acostumbramos a ceder la responsabilidad a otros, teóricamente más preparados para hacerlo. Inconscientemente, asumimos que “las cosas no se pueden cambiar así como así” y, en consecuencia, no hacemos nada. Pero los cambios son el resultado de la suma de miles o millones de iniciativas individuales que convergen en un objetivo común. ¿Qué sociedad queremos? ¿Cómo nos gustaría que fueran las cosas en el futuro? Si no contemplamos el porvenir con ilusión transformadora, probablemente no lograremos cambios que valgan la pena.
Por ello he recordado un ejercicio que hice con mi querido amigo Josep María Ferrer-Arpí en el libro que escribimos juntos “Si funciona, cámbialo” y quiero compartirlo con todos vosotros.

Con él confeccionamos un decálogo de provocaciones que pretendían plantear escenarios difíciles y complejos pero quizá posibles en un futuro no demasiado lejano. La idea es que sirvan como disparador, que cada uno continúe la lista, que exprese sus provocaciones sobre lo que podría ser una sociedad ideal, casi perfecta…
Lo haré en 3 post en los que resumiré algunas de las 10 provocaciones que podéis encontrar completas en el libro.

Primera provocación: La democracia integral

Parece que los políticos y la política no están de moda. En general, hay un cierto convencimiento de que la clase política no va a resolver los grandes problemas que tenemos planteados ni, lo que es más importante, van a ayudarnos a ser ciudadanos más felices. La democracia es el mejor sistema político conocido, pero tiene muchas imperfecciones. La gente ya no tiene suficiente con saber que no vive en una dictadura.
¿Por qué no podemos vivir en democracias mucho más profundas?¿Para qué sirven entonces las nuevas tecnologías, si no permiten construir “democracias instantáneas” en las que se pueda conocer, de forma vinculante o no, la opinión de la gente?.¿Por qué muchos políticos, partidos y sistemas democráticos sólo hablan de democracia cuando les interesa para conseguir votos, y desoyen la mayoría de veces la opinión de las masas?. ¿Por qué los gobiernos no son más transparentes?.
Si no conseguimos acabar con la politocracia, quizás ella quizás acabe con nosotros.

Segunda provocación: ¿Cuantos más, mejor?

Más allá de ser una legítima opción personal, ¿es necesario tener hijos?.¿Sirve para algo que haya tantos habitantes (la inmensa mayoría pobres) en este planeta?.¿Tiene algún sentido que todos los países, ciudades y pueblos se lancen a una carrera sin sentido para conseguir aumentar su población?. ¿Para qué tiene que haber tanta gente?. ¿No sería todo más fácil con menos personas?.¿No se podrían distribuir mucho mejor los escasos recursos que poseemos?.

Creemos que hasta que no se comprenda que tener hijos es simplemente una opción (y no algo necesario o imprescindible) el mundo seguirá teniendo la mayor parte de sus problemas.

Tercera provocación: Libertad y conocimiento por encima de todo

Si hay algo importante, es la libertad. Pero la libertad no es un simple vocablo abstracto para uso de políticos demagogos. La libertad está asociada, muchas veces, a la información veraz, a la formación en profundidad, a la reflexión crítica. Personas sin capacitación cultural pueden tener información, formación y espíritu crítico si han sido capaces de obtenerlo de forma adecuada a través de las fuentes de información de su entorno (conversaciones, amigos, lecturas…).
El papel del poder en una democracia real debería ser construir las condiciones para ofrecer posibilidades reales a los ciudadanos para conseguir cotas importantes de libertad.

¿Por qué en la mayoría de los países las universidades son templos de burocracia más que de saber? ¿Por qué se gastan (gobiernos y empresas privadas) miles de millones en cadenas de televisión, por ejemplo, que son un auténtico escándalo? (véanse los casos paradigmáticos de Italia, China y Venezuela, entre otros muchos) . ¿Por qué no se dedica mucho más presupuesto a la educación?

Resumen de un capítulo del libro “Si funciona, cámbialo” que escribí en 2010 junto a JM Ferrer-Arpí.

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