23 de mayo de 2014 | 0 Comentarios

Por un capitalismo creativo

Por un capitalismo creativo

El dinero, ¿trae la felicidad? Como se dice siempre, seguramente ayuda, y mucho. Pero la felicidad debería ser algo más. Pretender que sólo el dinero nos haga felices es una ilusión vana. Mi admirado Zygmunt Bauman ha afirmado recientemente que conoce muy pocas personas ricas que sean, al mismo tiempo, felices.

Aunque, en palabras de Daniel Goleman, toda actividad creativa debería ir acompañada de un cierto éxito financiero, la gran mayoría de personas creativas no lo son tanto por dinero sino porque les sale de dentro. Se trata de una creatividad motivada desde su interior, no incentivada por el posible éxito financiero.

Pero si miramos a nuestro alrededor nos encontraremos seguramente muchas personas angustiadas porque les gustaría ganar más dinero . Parece que no estén pendientes de si hacer lo que hacen los proporciona felicidad sino que se obsesionan con acumular, tener y triunfar económicamente con todo lo que ello conlleva .

El pensamiento budista nos da algunas claves al respecto: si hacemos lo que nos gusta realmente y procuramos hacer felices a los demás (la famosa compasión) , tendremos la felicidad mucho más cerca que si no nos obsesionamos para hacer dinero rápido y a cualquier precio.
Casi todo el mundo puede reconocer que esto es así pero, simultáneamente, casi todo el mundo cae en la trampa de centrarse en buscar el éxito financiero de forma exclusiva. Los resultados están a la vista: infelicidad, frustración, desenganche respecto a nuestras motivaciones intrínsecas …

Las organizaciones innovadoras de verdad saben que motivo e incentivo deben ir de la mano. Que las personas, si queremos ser creativas de verdad, debemos hacer lo que nos gusta y apasiona. Y además, siempre es interesante que si conseguimos resultados positivos para la empresa haya una cierta compensación adicional. Pero no al revés.
Las empresas que centran la innovación en los incentivos económicos fracasan. ¿Cuando aprenderemos a combinar ambas realidades ?

En una reciente entrevista concedida al New York Times, el Dalai Lama decía que la felicidad no comienza en los gobiernos ni en las Naciones Unidas. Comienza con el individuo y su capacidad de buscar paz, equilibrio y compasión.
A ver si nos dejamos ya de teorías y pasamos a la práctica. La crisis actual no sólo necesita soluciones desde la economía. Necesita también soluciones desde la espiritualidad y los valores.

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