27 de febrero de 2014 | 2 Comentarios

Mínimo Producto Viable

Mínimo Producto Viable

Siempre se ha dicho que innovar es muy arriesgado. Y en parte es cierto, no hay innovación sin una determinada cantidad de riesgo. Pero cuidado, la mala innovación es la que en realidad conlleva riesgos muy altos y, en consecuencia, puede costarnos un ojo de la cara.

Innovar mal quiere decir no calcular los riesgos y aferrarnos a una idea que no esté debidamente contrastada con los destinatarios de cualquier innovación: los clientes. Innovar mal significa innovar caprichosamente, sin criterios y sin ideas claras. Ya lo dice Clayton Christensen, profesor de Harvard: “nunca hagas nada en innovación que pueda comprometer la salud financiera de tu empresa”.

El concepto de MPV (Mínimo Producto Viable) puede solucionar en parte los problemas de la inversión potencialmente arriesgada en innovación. Se trata de comprobar a través de pruebas parciales la veracidad de una hipótesis de innovación. Por ejemplo, la gente de Starbucks vio que muchos de sus clientes buscaban desesperadamente monedas en el momento de pagar el café. Tuvieron la idea de lanzar una tarjeta monedero Starbucks para ahorrarles esa molestia. Antes de incurrir en una enorme inversión para lanzar esa tarjeta en todo el mundo, se hizo una prueba en una pequeña parte de los Estados Unidos, y funcionó. Sólo así Starbucks tomó la decisión de generalizar la tarjeta monedero en todas sus tiendas en todo el planeta.

Parece sencillo, y en realidad lo es. Antes de invertir mucho dinero en innovaciones de dudoso éxito, hay que hacer muchos prototipos y pruebas. Es por esta razón que toda empresa debería tener laboratorios de ideas en los que pudiera hacer ensayos de MPV para, de esa manera, minimizar los riesgos inherentes a cualquier proceso de innovación.

Hay que ser muy cauteloso con la innovación, porque nos jugamos el futuro de la empresa. Una buena idea genera una hipótesis. Hay que comprobarla o refutarla a través de experimentos en los que el consumidor o usuario tenga un papel importante. Hay que sistematizar los procesos de innovación asociados al lanzamiento de nuevos productos o extensiones de producto o servicio. Innovar a lo loco puede darnos muchos disgustos.

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  1. Me parece que este artículo aporta un punto de vista útil para construir el puente, (difícil de cruzar), entre la IDEA y el HACER (llevarla a cabo en la realidad).

    Me gustaría compartir este artículo en mi página de Facebook, pero no encontré el link para hacerlo.

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