05 de diciembre de 2013 | 0 Comentarios

¿Es posible innovar en las empresas públicas?

¿Es posible innovar en las empresas públicas?

Publiqué este artículo hace unos meses en L’Econòmic pero me parece que ahora es incluso de mayor actualidad que entonces. El cierre traumático de Canal 9 y la crisis de algunas empresas públicas nos debería hacer reflexionar sobre si es posible innovar en este sector tan especial. Ojalá os guste.

 Ojalá os guste.

Me hacen esta pregunta a menudo en clases y conferencias. Y mi respuesta es siempre la misma: es posible innovar en una empresa pública, pero es aún más complicado. ¿Por qué motivos?

En primer lugar, porque las empresas públicas suelen tener estructuras organizativas muy rígidas, fundamentadas en los organigramas y las jerarquías. Muchos estudios han comprobado que la innovación se da con menos facilidad en este tipo de organizaciones: la falta de libertad de acción de equipos e individuos hace que casi todo esté regulado por normas y procedimientos. Ser creativo es, en estas circunstancias, peligroso.

Otro motivo de la dificultad de innovar en empresas públicas, es el escaso nivel de motivación o pasión de la gente. La burocratización y jerarquización de las actividades hace que las personas, más allá de la buena voluntad, no estén especialmente motivadas con su trabajo, y eso es el principal enemigo de la innovación. Las ideas surgen de las preguntas, y las preguntas lo hacen de la curiosidad.

Finalmente, creo que la actitud conservadora de la mayoría de los políticos tampoco ayuda. La clase política a menudo aspira a dejar las cosas como están (aunque no funcionen) para no comprometerse y evitar así hacer cambios en profundidad. E innovar implica siempre cambios pequeños, medianos o grandes.

Dicho todo esto, sin embargo, está claro que es posible innovar en empresas públicas. Sobre todo si sus dirigentes (políticos y técnicos) así lo desean. La desaparecida Mercè Sala lo intentó con Renfe hace ya varios años con resultados bastante buenos. La sanidad pública catalana ha intentado crear estructuras de trabajo más allá de las jerarquías y de las rigideces habituales en este tipo de organización. Seguramente ninguna de las dos empresas está entre las más innovadoras. Pero como mínimo intentan o han intentado mejorar con algunas acciones.

Yo creo mucho en la formación. Creo que cuando se hace de verdad, puede cambiar incluso las realidades más estáticas. Cuando, a través de la formación, llegamos al corazón y a las emociones de la gente, podemos cambiar un poquito el mundo. Un buen plan de formación combinado con acciones puntuales y potentes de coaching puede dar un giro a las actitudes de la gente. Pero hay, de entrada, que atreverse a cambiar. Quizás el problema fundamental de muchas empresas públicas es que, en el fondo, nadie osa tocar nada.

Pero los tiempos que vivimos necesitan cambios. Ayuntamientos, Diputaciones, Generalitat… Ya no pueden funcionar como lo han hecho siempre. ¿Por qué no aprenden de las empresas más innovadoras del mundo? ¿Por qué no imitan y adaptan sus mejores prácticas? Sería interesante que nuestras empresas públicas tuvieran el mismo prestigio innovador que Apple, Google, Virgin o 3M. Basta ponerse. No nos podemos permitir estar más tiempo con organizaciones aburridas, conformistas, limitadoras de la creatividad y un montón de cosas más.

Si queremos ciudadanos libres y felices habrá que empezar por cambiar nuestras empresas e instituciones públicas. ¿Por dónde empezamos?

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