27 de abril de 2011 | 2 Comentarios

Drogas y creatividad

Drogas y creatividad

Estos días estoy leyendo con deleite el libro “Memorias de un liberal psicodélico”, de Luis Racionero. Conozco un poco a Luis, ha estado varias veces en EADA y siempre nos ha entusiasmado. Algunas veces hablando de emociones, otras de creatividad… Es una persona culta, agradable y que va por libre. Su libro de memorias (por cierto, premio Gaziel) desarrolla muchos temas interesantes: sus conversaciones con Josep Plà, la política española… Pero hay un capítulo del libro que me ha interesado especialmente. Luis Racionero vivió algunos años en California, durante la explosión “hippy” y convivió con personajes relacionados con la psicodelia y experiencias liberadoras afines: Leary, Marcuse, Watts… Racionero explica las posibilidades de algunas sustancias (LSD) para ampliar los confines de la mente y provocar experiencias altamente creativas: la famosa psicodelia.
Me interesa el tema porque, en mis clases y conferencias, muchas veces me preguntan si el consumo de drogas puede aumentar la creatividad… Es un tema complicado, y desde luego no voy a hacer ninguna apología de las drogas en mi blog. Las drogas son peligrosas y muchas de ellas no aportan nada más que miseria a quién las consume desaforadamente. Sin embargo, es cierto que muchos creativos, para inspirarse, han utilizado substancias diversas: alcohol, marihuana, opio, ácido lisérgico… La doctora Shelley Carson de la facultad de medicina de Harvard explica en su magnífico libro “Your creative mind” que, efectivamente, se sabe que determinadas substancias provocan una relajación de las censuras que muchas veces inhiben nuestra capacidad creativa más inconsciente o salvaje.
El problema, sin embargo, es la mesura. No tiene sentido que, cada vez que deseemos ser creativos (cosa que, en nuestro mundo actual, es una necesidad casi cotidiana), tengamos que recurrir a drogas que, evidentemente, pueden tener efectos colaterales altamente indeseables. Sin embargo, el espíritu de la psicodelia sigue ahí: ¿es posible experimentar, de forma seria y responsable, sobre los efectos de algunas drogas sobre la creatividad humana? Luis Racionero nos da algunas pistas…

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  1. Woody Allen, decía en un personaje de una película suya, que el mismo representaba, a su novia en la ficción (una mujer espectacular, comparada con él)decía, repito… algo así: Necesitas tomar drogas para tener un orgasmo conmigo?¿ Pues eso, si la creatividad necesita de algo… mal asunto, si tienes que estar borracho para que te guste alguien y no sientes que sin ningún tipo de droga… te acelera, te estimula y te hace imaginar mil y una cosas de todo tipo… tienes un problema… Y eso pasa con las drogas, la creatividad se tiene en la cabeza o no se tiene… la puedes reprimir o exteriorizar, pero siempre está ahí, si es que está…

  2. Creo que el problema radica en que la imaginación ampliada artificialmente incluye una buena dosis extra de agresividad-miedo con las paranoias y similares adyacentes

    Personalmente siempre he tenido la colgadera de serie, así que no he pasado de la cafeína ( y craso error, porque me ha puesto en más de una ocasión como una moto ya que parece que ningún químico es todavía tan potente a nivel intelectual como la susodicha) lo de inhibir el córtex vía etanol para relajar la censura del yo racional o cualquier otra vía es simplemente una llave para abrir capacidades propias

    En ocasiones me he realizado mejor intelectualmente relajando con una copita y en otras activando concentración con un buen cafeto

    Probablemente la combinación acelerar-decelear, si se puede mantener uno íntegro, sea la clave

    Es la consecución de un tono mental a partir de un ritmo psíquico que depende de muchos factores

    La música me parece una opción interesante a tal respecto, o los viajes repentinos a lugares bastante diferentes de los habituales

    En realidad sirve casi cualquier cosa que perturbe al sistema creando, nunca mejor dicho, un shock o una ” onda” pertinente

    Probablemente dependa de la persona, tipo, estado, edad. Pero hasta la fecha la psiquiatría sólo ha apostado, que yo sepa, por las pirulas para bajar revoluciones

    Seguramente eso último se deba a la incorrección social de un mental hiperactivo y cometiendo errores de continencia con el prójimo

    Todos los creativos aparentan ser una mezcla de bordes agresivos y mimosos corderos según el caso, ya que la contradicción es la característica con la que se sienten cómodos, pero puede incomodar a otras personas por activa o pasiva, sin querer o con culpa, probablemente la química ideal para el acto creativo sea la que ponga el cerebro en automático mediante aceleración-deceleración y así, de ese modo, pasar con facilidad la barrera inicial de una inercia emocional hasta dar con la feliz idea que se autosostiene por sí misma

    Creo en resumidas cuentas de que todo depende de si te lo puedes permitir o no, si tomar drogas eleva tu tono psíquico y emocionalafectivo de suerte que facturas productos interesantes, como cuando Carl Sagan se emporretaba en la ducha y obtenía textos para Cosmos, pues quizás merezca la pena el riesgo de un posible recorte de los años de vida

    Para la psiquiatría, la mente sigue pareciendo una mala bestia a domeñar a cambio del premio de una vida corporal y física sana. Pero no en pocas ocasiones la frustración que conlleva el desfase social tiene su origen en una mente hastiada por una rutina que la reduce al estado de prisionera

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