16 de enero de 2013 | 0 Comentarios

¿Hablando de otra manera se innova más?

¿Hablando de otra manera se innova más?

Ya llevo unos cuantos añitos con el tema de la creatividad y la innovación. Pero siempre procuro aprender cosas nuevas. Mis amigos me dicen: “¿no estás cansado de leer siempre de lo mismo?” Yo les contesto que en general, no. Es cierto que a veces leo cosas aburriditas y que aportan poco. Pero de vez en cuando descubro libros o artículos sobre mis temas que son simplemente fantásticos y que me dan “food for thought”.

Por ejemplo, he observado en los últimos tiempos que la gente tiene una cierta tendencia a repetir como si fueran mantras algunas frases relacionadas con la creatividad. Por ejemplo, “yo no soy creativo”. O también “ya está todo inventado”. Otras expresiones típicas son “esto no funcionará”, “aquí las cosas se hacen así” o “innovar es muy complicado”. No nos damos cuenta, sin embargo, de que poco a poco nuestro lenguaje va generando una determinada percepción de las cosas, normalmente en negativo. Somos prisioneros de nuestras palabras. Sin apenas darnos cuenta, conformamos nuestro cerebro en relación a la manera en que usamos el lenguaje.

Por eso me gustó tanto lo que dice mi colega Michael Michalko en su último libro, “Pensamiento creactivo”, publicado en España por Neo-person. Michael aconseja cambiar la forma de hablar: se trata de alterar nuestro vocabulario y con ello cambiaremos también nuestros hábitos y nuestra vida. De entrada puede parecer una memez, pero no lo es. Consiste en darse cuenta de en qué momentos utilizamos expresiones negativas y bloqueadoras y de sustituirlas por otras más positivas y energizantes: “soy razonablemente creativo”, “quizá no todo está ya inventado”, “esta idea no funcionó en el pasado pero con algunos cambios quizá lo hará ahora”, “si innovamos con alegría y empeño lo conseguiremos”, etc. Poco a poco nuestro cerebro irá cambiando y se volverá más permeable a las ideas creativas y a la innovación. Cuesta muy poco. ¿Por qué no probarlo?

Las neurociencias nos dicen que nuestro cerebro es potencialmente cambiable y alterable (neuroplasticidad).  Cambiar nuestra forma de hablar nos puede permitir empezar a ver la realidad de una forma distinta. Practica durante un tiempo, observa lo que sucede y cuéntanos los resultados.

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