10 de junio de 2013 | 1 Comentario

Barreras a la innovación

Barreras a la innovación

Hace un par de semanas estuve en Varsovia invitado por la AMBA (Association of MBA’s). Me pidieron que hablara de barreras a la innovación, concretamente en las escuelas de negocios. Sinceramente, no creo que los impedimentos a la innovación sean muy diferentes en las escuelas de negocios que en otro tipo de empresa. Es cierto que, en general, hay muy poca innovación en las business schools, igual que en las universidades. Se trata de organizaciones bastante acomodaticias, que replican un modelo que se inventó hace décadas y que tienen poca valentía para hacer cosas diferentes. ¿Cuándo vamos a ver aulas innovadoras? Las escuelas de negocios, ¿aprovechan los conocimientos de innovación que se imparten en sus aulas? ¿Para cuando una renovación a fondo de metodologías más allá del tradicional “método del caso”? La lista de preguntas sería interminable…

En Varsovia comenté que la innovación está muchas veces secuestrada por problemas de base que a menudo somos incapaces de percibir. Yo creo que hay como mínimo cinco grandes barreras: la falta de estructuras organizativas favorecedoras de la creatividad (demasiada burocracia, jerarquías y acumulación de poder en algunos cargos directivos), la escasa gestión del conocimiento (lo que se dice en las aulas raramente se aplica a la gestión de la escuela), la falta de una auténtica política de innovación abierta (ignorancia sistemática de lo que piensan o sienten los stakeholders), falta de pasión (trabajos monótonos, aburridos, poco divertidos, ambiente gris y falto de excitación creativa) y falta de colaboración (reinos de taifas, competición absurda entre departamentos, etc.). En las transparencias adjuntas podréis ver el detalle de mi propuesta junto con una serie de recomendaciones o ideas para implementar de forma más o menos rápida. Entre otras, creo que las escuelas de negocio deberían crear un “ELI” o Equipo de Locos Innovadores que constantemente desafíe las convenciones clásicas del sector y que proponga innovaciones incrementales y radicales en todos los ámbitos (metodologías, profesorado, instalaciones, relación con los clientes, materiales pedagógicos, etc.). Quizá no todas esas propuestas de innovación se pueden convertir en realidad de forma instantánea pero si solamente una pocas al año consiguieran vencer las inercias habituales de una escuela de negocios ya sería un gran logro…

Los directivos de la mayoría de sectores siguen obsesionados con el orden y la organización y yo creo que no se han dado cuenta todavía de que en los tiempos líquidos que nos toca vivir eso ya no es suficiente. ¿Cómo desorganizar? ¿Cómo eliminar rigideces? ¿Cómo divertirnos más? ¿Cómo apasionar de verdad a nuestros clientes? Esas son las auténticas preguntas que debería formularse hoy en día una empresa que decididamente quiera innovar.

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  1. Me quedo con dos ideas de este artículo. La formacion de ELI (Equipo de locos innovadores) y la obsesión de muchos directivos por organizar.

    El primer punto me parece muy interesante, ya que sin personas que sean capaces de ver de una manera distinta, siempre veremos la realidad de una única forma y los retos sólo serán acometidos desde un único punto de vista.

    Sobre la obsesión de organizar, creo que es la el momento perfecto para empezar a desorganizar. De esta manera estaremos favoreciendo la innovación.

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