03 de septiembre de 2014 | 0 Comentarios

Baño de colores

Baño de colores

¿Qué relación hay entre los colores y la creatividad? Pues mucha, parece. Los colores despiertan en nosotros reacciones diferentes. Por ejemplo, es evidente que, si nos queremos relajar, nos irá mejor el verde que el rojo. Esto, todo el mundo lo sabe. Más allá de este ejemplo sencillo, hay que saber que cada color provoca sensaciones bien diferenciadas. El naranja es cálido, alegre y emocional. El amarillo, sensible e inspirador. El verde nos sugiere armonía, calma y curación. El azul es reposado y conservador. Los tonos violáceos representan la creatividad radical. Como ya hemos dicho, el rojo invita a excitarnos y a ser muy vitales.
Como tenemos que trabajar con los colores? Es importante hacerlo antes de una sesión creativa. Hay que escoger el estado de ánimo que nos interesa tener. Si, por ejemplo, queremos ideas radicales sobre un tema, tendremos que trabajar con el color violeta. Si lo que deseamos es resolver un problema grave, tal vez el verde nos irá mejor.

Un poco de relajación
En primer lugar, es necesario que nos relajamos un poco y que hagamos entrar nuestro cerebro en un estado dominado por las ondas Alfa (normalmente las predominantes son las Beta). Salvo que querramos trabajar con el rojo, en cuyo caso tendremos que hacer lo contrario, porque el rojo implica actividad y fuerza.

Si queremos trabajar con cualquiera de los otros colores, convendrá pues relajarnos y, a continuación, imaginar que nos hacemos un baño con el color elegido. Va bien visualizar que tenemos una bola de color azul, por ejemplo, encima de la cabeza y que poco a poco tiñe todo nuestro cuerpo con tonalidades azuladas. Debemos dejar que el color nos vaya haciendo como un masaje profundo, impregnando todo con sus vibraciones. Podemos imaginar que nos duchamos con agua de color azul, o que estamos bajo una cascada de agua azul. En paralelo, es importante que este baño vaya eliminando los pensamientos negativos que podamos tener sobre el tema a tratar.
Cuando acabamos de hacer el baño de color, es necesario que nos repitamos varias veces que poseemos las cualidades del color. Por ejemplo, nos podemos decir cosas como: “Ahora soy el color azul, quiero meditar sobre un tema en profundidad sin alterar su esencia. …Soy azul y estoy relajado y tranquilo… Como el azul, busco equilibrio y consideraciones reposadas y sensatas. ”
A partir de este momento, estamos preparados para el inicio de una sesión creativa tal como la conocemos. La diferencia radicará en que nuestra mente actuará con llave azul. No buscará ideas radicales, sino mejoras simples. Tenderemos a hablar de forma tranquila y sosegada, respetando la opinión de los demás. Nuestra psicología estará pues teñida de color azul.
Aprender a modular pensamientos y emociones a través de los colores es una práctica muy recomendable. Nos daremos cuenta de que podemos pensar de muchas maneras diferentes en paralelo. De hecho, Edward de Bono aplicó la técnica del baño de color con la invención de sus famosos “Seis sombreros para pensar”, una de las metodologías creativas más célebres de todos los tiempos.

Hay que convencernos de una cosa: no somos de una manera, sino que podemos ser de muchas maneras diferentes, depende de nosotros y de nuestra pericia creativa.

Este artículo se publicó en catalán en el diario L’Econòmic

Etiquetas: , , ,

Tu opinión me interesa

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies