08 de julio de 2016 | 0 Comentarios

10 PROVOCACIONES PARA UNA SOCIEDAD (CASI) PERFECTA II

10 PROVOCACIONES PARA UNA SOCIEDAD (CASI) PERFECTA II

Seguimos con el decálogo de provocaciones para construir sociedades innovadoras (ver introducción en la primer parte).

Cuarta provocación: imaginemos con John Lennon

¿Qué pasaría si se hiciera un pacto mundial para el desarme absoluto? ¿Es una utopía?. ¿Qué sucedería si todo el presupuesto que se utiliza para matar a la gente se pusiera al servicio de la educación?.
Los humanos estamos especialmente infradotados para gestionar los conflictos. Importantes investigaciones han puesto de manifiesto que, en este sentido, somos una especie poco evolucionada. ¿Podríamos dedicar muchos más esfuerzos a aprender a gestionar nuestras emociones y a resolver conflictos?
Imaginar, como dice la canción mítica de Lennon, es algo importante. Es posible que, a veces, no logremos conseguir lo que imaginamos que nos gustaría. Pero aún es peor no imaginar nada, pensar que nada es posible y conformarnos con nuestras miserias diarias. Si queremos cambiar este mundo, si queremos lograr sustanciales mejoras en nuestras sociedades, imaginar no sólo es una práctica sana y divertida, sino que se convierte en algo necesario.

Quinta provocación: “animal nation”

¿Hay alguna razón por la que los animales deban tener menos derechos que las personas? Si los humanos somos los reyes de la creación (supuesto bastante discutible) deberíamos, por tal razón, proteger a nuestros hermanos “inferiores”.
Los animales, en general, cuando no son engullidos en forma de comida, son sustancialmente maltratados o despreciados.
Nos creemos los reyes de la creación (estigma bíblico), y lo que hacemos es acabar con todo lo que se mueve. Hasta hace bien poco era impensable hablar de “derechos de los animales”. En muchas partes del mundo, sin embargo, eso aún no es posible. Como canta el genial músico Peter Gabriel en su tema “Animal Nation”, es obvio que los animales tienen una portentosa capacidad de comunicación, que pueden experimentar emociones de distintos tipos, y que tienen, en muchos casos, sensación de “yo”.

Algo nos sucede a los humanos cuando, después de ver un corderito recién nacido y exclamar ¡qué bonito!, somos capaces de entrar a un restaurante y zamparnos tan tranquilos un corderito lechal con patatitas.

¿Dejaremos de maltratar a los animales, a veces en crueles espectáculos públicos? .¿Lograremos comprender que, en muchos sentidos, son superiores a nosotros?.¿Entenderemos que no podemos seguir tratándoles como si fueran objetos inanimados? ¿Lograremos algún día un mundo un poco más animal?.

Sexta provocación: Carreteras de flores

¿Imagina el lector que las carreteras de asfalto pudieran reconvertirse, en un futuro no muy lejano, en caminos de hierba y flores? Quizá seguiría habiendo vehículos, pero al no tener que rozar el suelo, merced a tecnologías innovadoras, simplemente necesitarían una vía de circulación y de esa manera podría eliminarse el asfalto.

La humanidad ha sido una sucesión de carreteras. Cada vez hay más, y por tanto cada vez es más difícil encontrar espacios vírgenes, no surcados por ríos de asfalto. Y por las carreteras circulan millones y millones de vehículos altamente contaminantes. Encima, el sistema está montado de tal manera que, cuando se produce una recesión económica y la venta de coches desciende, nos ponemos todos a temblar y subvencionamos su adquisición (en lugar de replantear su necesidad). Tremendas contradicciones difíciles de resolver.
¿Para cuando los vehículos eléctricos accesibles?.¿Por qué se ha retrasado tanto su comercialización efectiva?.¿Por qué no se apuesta, de verdad, por los transportes no contaminantes? Una persona que desee ir en bicicleta en casi cualquier parte del mundo se convierte en un suicida: las ciudades están pensadas para los coches, no para las bicicletas.

¿Seremos capaces, dentro de cincuenta años, de habernos cargado las selvas tropicales?.¿Lograremos reducir el impacto de las emisiones de gases?. ¿Conseguiremos que las generaciones futuras redoblen su respeto por el medio ambiente?. Es el auténtico reto que la especie humana tiene ante sí.

Cierra los ojos y siente la brisa en tu rostro en un día de primavera cuando, sentado en su vehículo impulsado por energía solar y sin roce en el suelo te desplaces a prudente velocidad por la carretera. Una carretera de flores.

Resumen de un capítulo del libro “Si funciona, cámbialo” que escribí en 2010 junto a JM Ferrer-Arpí.

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